miércoles, 27 de abril de 2011

The brighter, the darker

Un cielo en el que brillan dos inmensos soles es una de las imágenes más recurrentes de la ciencia ficción y sólo y exclusivamente de la ciencia ficción, porque eso en el mundo real no se lo traga ni el tato. Pero, ¿cómo sería en realidad un mundo semejante? ¿Cómo afectaría un sistema estelar binario a la evolución de la vida en un planeta que girase en su órbita? Una investigación presentada en la Reunión Nacional de Astronomía de Gran Bretaña que se celebra estos días en Llandudno (Gales) describe la vegetación de un lugar que parece de fábula. En un planeta con dos o tres luceros, quizás alguno parecido a nuestro astro rey o quizás enanas rojas -un tipo de estrella muy común-, los árboles y las plantas serían de color negro o gris debido a que sus esfuerzos para realizar la fotosíntesis, la forma en la que las plantas convierten la luz del sol en energía, serían forzosamente diferentes a los de los vegetales que conocemos.
La fotosíntesis es la base esencial para la vida en la Tierra. Pero con múltiples fuentes de luz, la vida podría adaptarse para aprovechar la energía de todas ellas, o tendría que elegir uno de los soles. Esta puede ser la opción más probable para planetas en los que partes de su superficie son iluminados por solo un astro durante un largo período de tiempo, según explica Jack O'Malley-James, investigador de la universidad escocesa de St. Andrews y responsable de la investigación.

Arte en apuros

Según declaró al diario británico The Times Tito Franco, profesor de Anatomía Patológica de la Universidad de Palermo, esos signos de enfermedad, que van desde malformaciones óseas hasta cálculos renales, arrojan una luz muy diferente sobre ciertas pinturas icónicas.
“Miro el arte con un ojo distinto del de un experto en arte, como un matemático escucha la música de modo diferente de como lo hace un crítico musical”, explica Franco, que ha analizado un centenar de obras, desde la escultura egipcia a ciertas producciones contemporáneas.
En “Las Meninas”, Franco dice haber descubierto que el personaje principal, la infanta Margarita, parece víctima del llamado síndrome de Albright, enfermedad genética que “incluye pubertad precoz, corta estatura, enfermedades óseas y problemas hormonales”. Yo sinceramente, la primera vez que la vi pensé que tendría enanismo y se le nota en la cara.

En “La Escuela de Atenas”, de Rafael, hay una figura, que se ha identificado como Miguel Ángel, a la que se representa sentada en unas escaleras con las rodillas muy hinchadas y como nudosas, lo que es, dice Franco, “claramente consecuencia de un exceso de ácido úrico típico de quienes padecen de cálculos renales”.
En el “Cupido Durmiente”, de Caravaggio, que se conserva en el palacio Pitti, de Florencia, el médico italiano dice haber descubierto signos de “artritis reumatoide infantil, o tal vez raquitismo”.
La Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, presenta en torno a su ojo izquierdo, según Franco, síntomas de xantelasma, pequeños tumores benignos o levantamientos grasos situados alrededor de los párpados y que pueden indicar niveles elevados de colesterol.
En las manos de esa enigmática mujer parece haber, añade, lipomas subcutáneos, es decir tumores benignos compuestos por tejido graso.
Y la famosa Madonna del Parto, de Piero della Francesca, muestra síntomas de bocio, hinchazón de la glándula tiroidea “típica de personas -explica Franco- que bebían aguas de pozo en algunas zonas” durante la Edad Media y que sufrían carencia de yodo.
Dicen todo esto de una froma que yo pensaria que las personas utilizadas para las pinturas eran sacadas de las enfermerías, psiquiátricos, cárceles y demás.

JB al poder

Yoshihiko Takano, un físico de Instituto Nacional Japonés de Ciencia de los Materiales en Tsukuba es un científico como todos los que usted haya conocido (los pocos) que viven fuera de la realidad y su único amor es la ciencia. Takano no desperdicia lo que sobra de las bebidas alcohólicas, él tiene otras ideas: donarlas a la búsqueda de la superconductividad.
Takano, un hombre al que gusta le mucho beber, ha descubierto hace unos meses que las bebidas alcohólicas pueden transformar materiales comunes en unos materiales sorprendentes. Y de entre todas esas bebidas parece ser que el vino tinto es el mejor aditivo para conseguir transformar un material ordinario en superconductor. Por improbable que parezca, las bebidas podría ayudar a descubrir uno de los mayores misterios de la física, la superconductividad.
Los superconductores son materiales que conducen electricidad con resistencia cercana a cero.Por ese motivo los superconductores son venerados, ya que conducen la electricidad sin ninguna resistencia. Eso los hace fascinantes desde una perspectiva teórica y también apunta a unas aplicaciones también brillantes. Si pudiéramos hacer líneas de tendido eléctrico de cables superconductores se perdería casi nada de la energía que transportan.
Takano no es un borracho, es un físico experto en materiales y ha publicado interesantes reportes en revistas científicas como IOP Science, ScienceDirect y ha sido conferencia en importantes cónclaves científicos como el XII Congreso de Cerámica 2010.

¿En qué pìensan las mujeres?

Ni la sonrisa de George Clooney ni los pectorales de Cristiano Ronaldo ni los falsos ojos de Zac Efron, no. No hacen falta semejantes atributos para resultar atractivo, según un estudio publicado en la revista Biological Sciences de la British Royal Society. El secreto para atraer a las mujeres se encuentra... en un dedo. Aunque ellas no sean conscientes. Al parecer, y siempre según esta investigación, cuanto más largo es el dedo anular de un hombre en comparación con el índice, más probabilidades tiene de ser considerado atractivo por una mujer. Los varones que están leyendo este artículo pueden comenzar a mirarse las manos, si es que no lo han hecho ya.
La investigación revela los complejos vínculos entre la exposición fetal a las hormonas masculinas, el desarrollo de ciertos rasgos físicos y cómo estos excitan al sexo opuesto. Estudios anteriores ya habían demostrado que la proporción de tamaño entre los dedos cuarto y segundo, sobre todo de la mano derecha, es un indicador fiable de la medida en la que fue expuesto un hombre a la testosterona mientras se todavía encontraba en el útero, durante la etapa de la gestación. Cuanto más grande es la brecha entre un dedo anular más largo y un índice más corto, mayor será el impacto probable de la hormona.
Para el nuevo estudio, los científicos, dirigidos por Camille Ferdenzi de la Universidad de Ginebra, diseñaron un experimento para averiguar si las mujeres se sienten atraídas por los indicios de altos niveles de testosterona en los hombres -una cara simétrica, una voz más profunda, un olor particular del cuerpo-, quienes tienen esta configuración más «masculina» de los dedos.
En el estudio participaron más de 80 estudiantes universitarias de entre 18 y 34 años, a las que se les mostró las fotos de 49 hombres de edades similares, y se les pidió que evaluaran la masculinidad y el atractivo de los sujetos. Pequeños grupos de mujeres escucharon las grabaciones de las voces masculinas y olfatearon muestras de su olor corporal, tomadas de discos de algodón que los voluntarios habían sostenido bajo el brazo durante 24 horas.
El objetivo era entender qué es lo que hace que un hombre sea atractivo, y si al menos alguna de esas cualidades fueron obtenidas, en parte, cuando tan solo era un feto.
Para la prueba visual, los resultados fueron inequívocos. "Cuanto más largo era el dedo anular en comparación con el índice -es decir, cuanto mayor fue la exposición a la testosterona durante el desarrollo fetal- más atractiva fue calificada su cara», explica Ferdenzi. "También encontramos que el atractivo y la simetría de la cara están altamente correlacionados."

¡¡¡¡ OOOHHH!!! ¡¡Magia!!

Lo dije, y lo he cumplido. Lo he hallado. He aquí uno de los mayores logros que mis ojos han visto después del edredón, shutter island y el bono-bus. Nada de Harry Potter y esas chorradas. Las frágiles varitas de madera que se rompen con un simple hechizo han pasado ya de moda. Ahora empieza lo que yo llamo ciencia.
Imagínense el mundo de hoy en día. Su hijo de seis años encuentra un clavo en el garaje y se dedica a explorar sus dotes artísticas dibujando monigotes en la carrocería de su coche nuevo. Usted lo descubre y queda horrorizado. Después de dar vueltas con su coche por un aparcamiento público en busca de una plaza, la única que queda libre es pequeña y se encuentra delimitada por un par de pilares de hormigón. Entre las prisas, los nervios, la incapacidad para medir las distancias y algo de torpeza, aparca como puede. Suena un chirrido. Cuando sale del vehículo descubre un enorme arañazo en un lateral y queda horrorizado. Entre eso y lo de su ya castigado hijo, el día acaba de perros.
Actualmente, reparar unos rasguños semejantes supondría un gasto económico que da miedo calcular, pero un grupo de investigadores suizos y norteamericanos ha desarrollado un material que tiene la capacidad de autorrepararse en menos de un minuto mediante la exposición a la luz ultravioleta. Ni talleres ni costosas facturas. Lo hace solo, con la única ayuda de una lámpara muy común, como las que utilizan los dentistas. El trabajo, que puede tener importantes aplicaciones en la vida cotidiana, como en el área de los transportes o la construcción, aparece publicado en la prestigiosa revista Nature.
«Esta es una investigación sobre materiales ingeniosa y transformadora», dice Andrew Lovinger, científico experto en polímeros de la Fundación Nacional de Ciencia de EE.UU. En efecto, mientras la mayoría de los materiales a base de polímeros se reparan mediante el calentamiento directo de la zona afectada, este material gomoso contiene compuestos metálicos que absorben la luz ultravioleta y la convierten en calor localizado, lo que permite la autorreparación.

El nuevo mundo

Si hace tan solo unos días un equipo internacional de investigadores presentaba en la prestigiosa revista «Nature» un nuevo material capaz de repararse a sí mismo en menos de un minuto mediante la exposición a la luz ultravioleta (uuuuu, ¡¡¡esto tengo que buscarlo!!!), ahora un segundo grupo científico, éste australiano, presenta increíbles resultados en el desarrollo de otro nuevo material. En este caso, se trata de un compuesto de grafeno, fino como el papel, pero que es asombrosamente diez veces más fuerte que el acero. El trabajo, que aparece publicado en la revista Journal of Applied Physics, podría revolucionar la aviación, la automoción, la óptica y la industria eléctrica. Estos descubrimientos podrían ser el comienzo de un nuevo mundo.
El papel de grafeno es un material que puede ser procesado, remodelado y reformado desde su estado original, el grafito. Los Investigadores de la Universidad Tecnológica de Sídney utilizaron productos químicos para manipular la nanoestructura de esa materia prima y procesarlas en hojas tan finas como el papel. De esta forma, el material consigue «excelentes propiedades térmicas, eléctricas y mecánicas», según explican en su web.
Como resultado, el material es extraordinariamente flexible, pero al mismo tiempo es muy resistente. En comparación con el acero, el nuevo material es seis veces más ligero, tiene de cinco a seis veces menos densidad, es dos veces más duro y tiene diez veces mayor resistencia a la tracción y 13 veces más rigidez de flexión. Ahora, a ver quien es el listo que se dedica a rejuntar tiritas de esas para formar un avión.

¿Más ángeles?

Se trata de núcleos de Antihelio 4, la imagen especular del Helio 4, formados por dos antiprotones y dos antineutrones. El hallazgo se ha producido en el colisionador de partículas RHIC del Laboratorio Nacional de Brookhaven, del Departemento de Energía de Estados Unidos, y aportará datos útiles para el nuevo detector de antimateriaAMS que este mismo jueves será llevado a la Estación Espacial Internacional en el último viaje del transbordador Endeavour.
Hace cerca de un año, los Físicos del Laboratorio Nacional de Brookhaven publicaron un artículo en el que describían el hallazgo de un extraño núcleo atómico. No estaba compuesto de materia ordinaria, sino de antimateria, y además incorporaba una extraña clase de quarks en lugar de los habituales «arriba» y «abajo» de los que todos estamos hechos.
Ahora, Brookhaven vuelve a estar de actualidad, ya que allí se acaba de producir un núcleo de anti helio 4, la mayor partícula de antimateria obtenida hasta ahora en un laboratorio. El ritmo al que estas antipartículas se generaban en el interior del colisionador de Brookhaven sugiere que muy pronto se podrán obtener núcleos de antimateria aún mayores.
Según las teorías actuales, por cada partícula de materia que existe en el Universo tiene que haber otra de antimateria, con igual masa pero con carga eléctrica opuesta. El problema es que cuando materia y antimateria entran en contacto, se aniquilan mutuamente. Lo cual da lugar a uno de los mayores misterios de la Física moderna: si durante el Big Bang se generó igual cantidad de materia que de antimateria, ¿por qué el Universo parece estar hecho por completo de materia ordinaria? ¿Dónde está la antimateria que falta?

Ángeles y Demonios

Tal como nos narraba Dan Brown en su primer polémico libro, el Gran Acelerador de Partículas (LHC) del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), el mayor del mundo, ha establecido un nuevo récord mundial al lograr chocar dos haces de hadrones a una alta intensidad de luminosidad.
Los choques de hadrones se produjeron a una luminosidad de 4.67 x 1032cm-2s-1, un récord que "pulveriza" el anterior de 4,024 x 1032cm-2s-1, según ha anunciado el CERN mediante un comunicado.
El anterior récord lo detentaba el colisionador Tevatróndel Laboratorio nacional del acelerador Fermi, en Estados Unidos.
"La intensidad del haz de hadrones es la clave del éxito del LHC, es un avance muy importante. Quien dice intensidad más elevada, dice más datos y por lo tanto más potencial de descubrimiento", estimó el director general del CERN, Rolf Heuer, citado en el comunicado.
La luminosidad es una medida del número de colisiones que se producen en un acelerador de partículas: cuanto más elevada es la luminosidad, la probabilidad de colisiones de partículas es mayor. ¿Puede esto resultar siendo una horrible bomba?
El principal objetivo del LHC es producir el máximo número de colisiones posibles para poder registrar el mayor número de datos que ayuden a los científicos a desentrañar los orígenes del Universo. Según Brown, este experimento demostraría la existencia de un ser mayor, una gran fuente de energía que iniciase el Big Bang.